lunes, 28 de febrero de 2011

La especulación con alimentos básicos, un negocio seguro para los mercados

Según diferentes especialistas, 2010 ha sido el año con una de las mejores cosechas de la historia. Sin embargo las materias primas básicas como el trigo, el maíz o el azúcar subieron de media un 25%. Las causas hay que buscarlas en la especulación bursátil con estas materias primas y en un modelo de alimentación industrial dependiente del petróleo. Naciones Unidas ya habla de una situación “muy preocupante”. Túnez prendió la mecha, y las revueltas ya se han extendido a Egipto o Yemen entre otros. En el Estado español, el sector ganadero es el más afectado por la subida de los cereales.

‘Commoddities’, mercados de futuros, apalancamientos... la Bolsa habla y sube el pan. Desde 2007 una nueva terminología ha invadido los medios de comunicación desconcertando a todas las personas que sólo entienden una cosa: que desde que se especula en bolsa con materias primas básicas como el trigo o el azúcar, los precios de los alimentos se han multiplicado de manera astronómica para provocar una profunda crisis alimentaria que ya en 2008 incrementó el número de personas hambrientas en 100 millones. Apenas tres años después el drama se repite. Según la FAO, en enero, por séptimo mes consecutivo, el precio de los alimentos alcanzaba un récord histórico al aumentar un 3,4% respecto a diciembre de 2010. Esto representa la mayor subida de los últimos 20 años, superando incluso los niveles de junio de 2008, epicentro de la crisis alimentaria.

De momento las revueltas por el alza de los precios ya se contagian de un pueblo a otro. Túnez, Egipto, Argelia o Jordania son los primeros que han reaccionado ante una subida de un 25% respecto a los precios del año pasado. Pero esta nueva crisis no llega por sorpresa. A finales de 2009, Olivier De Schutter, relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, afirmaba: “Quizá sea en abril de 2010 o de 2011, pero tendremos una nueva crisis de precios de los alimentos porque las causas directas del incremento de 2008 aún están ahí”.

Según afirma para DIAGONAL Ferrán García, de Veterinarios sin Fronteras, “casi una tercera parte de las compras de cereales a futuros se encuentran en manos de actores ajenos al sector, es decir, actores que especulan con el alimento mediante, por ejemplo, fondos de inversión. Son los que están ahora empujando los precios del trigo”. La especulación es uno de los puntales por los que, por ejemplo, el precio del trigo casi se haya duplicado en seis meses. “La inversión en materias primas genera muchos beneficios y es algo muy seguro. Los precios de los alimentos van disparados hacia arriba en la bolsa”, apunta este experto de Veterinarios sin Fronteras.

Mientras, los diarios económicos y los intermediarios financieros llaman a apostar por los cereales enumerando las “buenas perspectivas” que harán de la inversión todo un éxito. Lo que rara vez se nombra como origen de la subida de los precios es a los especuladores. “Yo prefiero referirme a los inversores financieros, que mueven mucho el mercado y tienen un gran peso en el comportamiento del precio”, declaraba en octubre Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson Reuters, al diario Expansión.

El acento lo ponen en otras cuestiones como la escasez de tierra cultivable, una reducción de las cosechas o el cambio climático. “Ése también fue el argumento de 2008. Pero es falso. De hecho, la producción de cereales de 2010 es la tercera mayor de la historia”, cuenta Ferrán García. Junto a la especulación financiera encontramos otra causa en la escalada del valor de las materias primas: es el crecimiento de población. Según la FAO, se espera que el número de personas en los países en vías de desarrollo crezca un 70% entre 2007 y 2050. Este aumento, que ya se está dando en algunos países, está incrementando la demanda de cereales.

Para García, “en algunos países como China e India ha subido el consumo interno, como pasó aquí hace años. El problema está en que la manera de satisfacer ese consumo es a través de la agricultura y ganadería industrial”. Ambos modelos son muy dependientes del petróleo, se utilizan muchos fertilizantes, embalajes, transporte. “Por eso cuando hay un alza del precio del petróleo repercute mucho en el precio de los cereales”, sentencia García. Según Ana Etchenique, vicepresidenta de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), “esta visión intensiva e industrial de la ganadería hace que se fomente mucho el consumo de carne y que, por lo tanto, el grano vaya a alimentar al ganado en vez de a las personas. Esto está pasando en los países en desarrollo y en Europa. Comer tanta carne nunca ha sido habitual en ninguna cultura”.

En 2008, el uso de cereales como agrocombustibles también supuso un factor determinante para el alza de los precios. “Este año realmente sólo puede ocurrir con el azúcar. El peligro real de los agrocombustibles es más ambiental y social”, sentencia García.

Pero la repercusión del encarecimiento de los alimentos no es la misma en todas partes, sobre todo en los países más empobrecidos donde dedican entre un 70 y 80% de sus ingresos a alimentación. “Este extremo en el Norte no se nota. Aunque cada vez hay más bolsas de exclusión”, sentencia el experto de Veterinarios sin Fronteras. De hecho, según el Instituto Nacional de Consumo, en el Estado español se dedica una quinta parte de los salarios a alimentación, y aunque la subida global de precios aún no se ha visto reflejada en los últimos datos del IPC, Ferrán García afirma que a nivel estatal se traslada con retraso y sobre todo a los alimentos procesados. “Lo más perverso –explica García– es que debido a las previsiones los precios pueden subir más de lo que en realidad deberían”. Algo que ya ocurrió en la anterior crisis.

Según explica a DIAGONAL Felipe Medina, del sindicato agrario COAG, “en el Estado español el último IPC general es del 3,3%, y esto va a repercutir entre la ciudadanía tarde o temprano, ya que el poder adquisitivo es menor que en 2008”. Para Medina de momento uno de los sectores más afectados por la subida de los cereales es el de la ganadería, porque en muchos de los casos el cereal que se compra para pienso es importado. “El sector ganadero no va a poder repercutir esa subida en los precios de venta a los intermediarios y distribuidoras, mientras que éstas últimas sí que aprovechará esa subida e incrementarán sus márgenes de beneficio. Siempre a costa de los ganaderos y ganaderas” anuncia Medina.

ACAPARAMIENTO DE TIERRAS

Desde 2008, los intereses inversores se esfuerzan por controlar tierra agraria en Asia, África y América del Sur. Al principio, a inicios del 2008, la excusa para los países del Golfo Pérsico, Corea del Sur, Libia o Egipto era lograr la seguridad alimentaria. Con el paso del tiempo, fueron los grupos financieros quienes comenzaron a acaparar tierra en el Sur. En este caso el argumento empleado era la necesidad de diversificar intereses y propiedades. Según la revista agraria Grain, “hasta la fecha han cambiado de mano más de 40 millones de hectáreas, más de la mitad en África”. Una situación que también se empieza a extender al Norte, como denuncia que ocurre en Andalucía Manuel Rodríguez, del Sindicato Andaluz de los Trabajadores.

Fuente: Diagonal

viernes, 25 de febrero de 2011

Solidaridad con las rebeliones sociales del Norte de África

Comunicado de ATTAC España

ATTAC España observa con alegría y preocupación las revueltas y revoluciones democráticas y sociales que están produciéndose en el Magreb árabe y bereber. Nadie, hasta hace muy poco tiempo, pensaba que los países del norte de África serían capaces de rebelarse frente a sus dictaduras o que un proceso revolucionario se desencadenaría en zonas a las que el eurocentrismo miraba con cierto desdén y suficiencia. Olvidábamos, o tal vez ignorábamos, que en Túnez y Egipto hace ya tiempo que numerosas huelgas obreras se estaban reprimiendo con sangre, que en ambos lugares, pero también en otros, numerosos presos políticos y de conciencia poblaban las prisiones, es decir que había una resistencia organizada, reprimida y, lo peor, ocultada por numerosos medios que ahora se apuntan a las revueltas y les dan soporte.

ATTAC Túnez y ATTAC Marruecos han tenido presos políticos en sus respectivos países, y de hecho en el momento de escribir este comunicado tememos por la suerte de varios hermanos marroquíes, por lo que debemos denunciar que las dictaduras del Magreb han sido sostenidas, armadas y apoyadas por la Unión Europea y los Estados Unidos, con la excusa de su colaboración en “la guerra contra el radicalismo islámico”. En este paquete incluimos a la Libia de El Gadhafi, desde hace al menos diez años aliado de Occidente.

Todos los países del Norte de África vivían regímenes autoritarios, de los que por ahora solo Túnez y en apariencia Egipto se han librado, y estos estados africanos han mantenido relaciones económicas privilegiadas con la U.E. y los EE.UU. Tales relaciones siguen siendo intensas en el caso del aprovisionamiento de hidrocarburos, pero también han recibido el dinero de los dictadores, sus familias y allegados, así como numerosos negocios recíprocos entre las oligarquías de ambos espacios. Hay, pues, una gran hipocresía por parte de nuestros gobernantes, y la democracia solo ha llegado o llegará gracias al valor y la determinación de sus pueblos. Nada más ha influido en tales procesos, o en los que en Marruecos y Argelia se están iniciando.

Las revueltas y la revolución tunecina tienen un origen social al que no le es ajena la nueva burbuja que el capitalismo financiero internacional está explotando ahora: la burbuja alimentaria. La especulación y el acaparamiento de alimentos con fines especulativos han generado la firme respuesta popular, que se puede reproducir en más lugares del mundo, pues esta situación no ha hecho más que comenzar.

ATTAC España constata además con satisfacción cómo estos pueblos han exigido democracia. Las ciudadanas y los ciudadanos árabes han sido y están siendo capaces de exigirla y reclamarla en Libia, Argelia y Marruecos, constituyéndose en los portavoces exclusivos de un empoderamiento cívico y democrático.

ATTAC España constata además que estas protestas cívicas se extienden por numerosos puntos del mundo árabe, lo que denota también un gran fallo de las políticas occidentales hacia ellos al seguir apoyando a monarquías corruptas.

ATTAC afirma que todo esto es también una respuesta a las políticas neoliberales impuestas a los pueblos, y cuyo fin acabarán estos exigiendo en todo el mundo, junto con un reparto justo de las rentas, unas medidas fiscales justas, el desarrollo de los servicios públicos y el acceso universal a la educación, la salud, el agua y el crédito.

ATTAC entiende que todo esto es un estallido radicalmente democrático y por la justicia, que hay que apoyar y defender, y, consecuentes con ello, llama al seguimiento de la Jornada del 20 de Marzo de 2011, convocada por el Foro Social Mundial en defensa de los pueblos árabes y de todos los procesos de cambio y avance del mundo, puesto que la solidaridad se demuestra de forma activa.


El G20 en París: La crisis y los alimentos

Entre el 18 y 19 de febrero en París, bajo la presidencia francesa de 2011, se realizó la reunión de ministros de Finanzas y titulares de los bancos centrales del G20, con eje en la reforma del sistema financiero internacional y la volatilidad de los precios internacionales de las mercancías. (1)

Allí discutieron los administradores gubernamentales del 85% de la riqueza mundial y el 66% de la población total.

El G20 discute la crisis de la economía mundial, que en la coyuntura se manifiesta con “la subida de los precios de las materias primas, el potencial sobrecalentamiento de las economías emergentes y los problemas de deuda soberana en los países avanzados” (2), para decirlo en el lenguaje del poder mundial.

Al poder le preocupa el efecto “rebeldía” producido en África con la suba de los alimentos y la emergencia de un bloque de países que pueda disputar la hegemonía capitalista, o limitarla, desde un ciclo de dos velocidades.

Por un lado, en 2008, última alza importante en los precios internacionales de los alimentos, se registraron movilizaciones y protestas en Egipto (3), que fueron contenidas con la baja transitoria sucedida en el siguiente año, tiempo de la recesión mundial (claro que también con represión). Con el alza actual de los precios internacionales, especialmente del trigo, y el ajuste que pretendió el gobierno de Egipto, el resultado fue una gigantesca movilización que cambió el escenario político del país y la región. Ya no alcanzó la represión y muerte, habilitando un debate sobre el presente y el futuro más allá del país y la región.

Por otro lado, la recuperación económica desde el piso recesivo del 2009 se verifica durante el 2010, con claros problemas para expresarse del mismo modo en todas las regiones y países. Desde comienzo del 2010 se hizo evidente la continuidad y profundización de la crisis en Europa, evidenciando tiempos y ritmos disímiles de reactivación. Es un proceso diferente en el Norte y en el Sur. El consenso es que la mayoría de las economías avanzadas está experimentando un crecimiento modesto, con alto desempleo, mientras que las “economías emergentes” están experimentando un crecimiento más robusto y algunas de ellas “signos de recalentamiento". El director general del FMI, Dominique Strauss-Khan, presente en la reunión, ha subrayado que “una reactivación mundial a dos velocidades está ya en curso” (4), refiriéndose así al desequilibrio entre países ricos y países emergentes que se pretende corregir en esta cumbre.

El G20 alude a riesgos por "las tensiones en los mercados de deuda soberana de las economías avanzadas". En efecto, la deuda externa pública de EEUU alcanza a 3,5 billones de dólares (5), que se extiende a más de 13 billones sumando la pública y la privada, constituyéndose en el 100% del PBI estadounidense (6). Si se añade la deuda de los países europeos y Japón nos encontramos con un cuadro de compromiso importante con riesgo de profundizar la crisis en curso.

En el cónclave de ministros hubo preocupaciones por las presiones inflacionarias asociadas al crecimiento de algunos países, por los fuertes flujos de capital en dirección de algunos “emergentes” que pueden generar "burbujas". Sin duda remite a China, a quien se presiona para que aprecie su moneda, exporte menos y se comprometa con compras al capitalismo desarrollado para ayudarlos a superar el lento crecimiento luego de la recesión del 2009. La preocupación por la inflación está asociada al crecimiento de los precios de los alimentos y el impacto entre los más pobres y su conflictividad.

Otra de las motivaciones de los organizadores apuntó a fijar una regulación financiera que proteja al sistema económico en su conjunto, para lo cual propusieron un fortalecimiento del papel del FMI como entidad rectora del sistema mundial. No alcanza con la verificación de corresponsabilidad del organismo en la crisis actual, sino que se reincide en afirmar su papel, poniendo de manifiesto el interés del poder mundial en la continuidad del proceso de liberalización de la economía.

Las propuestas tipo Tasa Tobin son tardías y apenas “parche” en la realidad de generalización especulativa vigente. Una cosa era su fundamentación al comienzo de los 70´ por su mentor (James Tobin) para “poner un grano de arena a los engranajes financieros” que anticipaban la especulación que llevará a las burbujas posteriores, sus explosiones, y la crisis actual. Otra también es el momento de re significación de la propuesta por la red ATTAC en todo el mundo a fines de los 90´, que actuó como propuesta educativa sobre lo que se podía y debía hacer. Ahora, no alcanza con un impuesto, y la necesidad apunta a desarmar la institucionalidad de la especulación asociada a paraísos fiscales y ganancias sustentadas en la superexplotación de la fuerza de trabajo y la destrucción de la naturaleza.

La continuidad de la crisis

La presidencia de la reunión, para afrontar la crisis que sufren directamente los países más desarrollados del capitalismo, pretendía definir indicadores para el crecimiento, e incidir en la reforma del sistema monetario internacional y en la regulación financiera a favor de la liberalización que demanda el capital más concentrado. Ese fue el marco para analizar la volatilidad de los precios y la propuesta para regular los derivados sobre materias primas.

El objetivo del G20 sigue siendo la crisis de la economía mundial, en una semana donde el Banco Central de Portugal anunció la recaída en recesión de ese país, y cuando el Banco Mundial ratifica el menor crecimiento de la economía mundial (7). No hay recesión, pero si desaceleración (8). Por ello las preocupaciones siguen concentradas en “nivelar los desequilibrios comerciales globales”, llamar la atención sobre “las elevadas deudas de los países capitalistas desarrollados”, y el “auge de los precios de los productos agrícolas”.

Lo que los países capitalistas desarrollados pretenden es salir de la crisis de desaceleración de sus economías vendiendo más y comprando menos, superar el déficit comercial y disminuir el superávit comercial de países como China, Brasil u otros emergentes. Buscan definir “indicadores económicos para medir los desequilibrios mundiales”. Pretenden que los países no acumulen reservas y que gasten la que tienen acumulada, unos 52.000 millones de dólares para el caso argentino, y más de 500.000 millones de dólares para la región latinoamericana. Ni que hablar de los 3 billones de dólares que mantiene China como reservas internacionales.

El objetivo de la reunión era nivelar los desequilibrios comerciales globales y el auge de los precios de los productos agrícolas. Desde las autoridades francesas se buscó definir “indicadores económicos para medir los desequilibrios mundiales”, impedido por reticencias de los países “emergentes”, con China a la cabeza. Se proponían cuatro criterios: dos para medir los desequilibrios internos de un país (déficit y deuda públicos de un lado, ahorro privado del otro) y dos para los desequilibrios externos (saldo de la balanza de cuenta corriente o de la balanza comercial, y reservas cambiarias y tipos de cambio reales). China rechaza subordinarse a esa estrategia, sustentado en el poder de sus exportaciones y capacidad productiva, habiéndose colocado como el segundo PBI mundial, superando a Japón y a Alemania, relegados al tercer y cuarto lugar entre los países de mayor creación de riquezas. La solución de compromiso de avanzar con indicadores de referencia sin capacidad disciplinadora da cuenta de la vulnerabilidad del sistema mundial y la incapacidad de la hegemonía mundial en el G20 para “ordenar” el capitalismo en crisis.

Argentina y Brasil, entre los mayores productores y exportadores mundiales de alimentos, se oponen a cualquier propuesta de regular los precios de las materias primas. "Lo que nosotros vamos a defender es la posición de Argentina -que también es la que lleva Brasil- respecto a que no es una buena propuesta intentar que nuestros países no cobren los precios que los mercados dan por los bienes que producimos" (9), anticipó Amado Boudou, Ministro de Economía de la Argentina. En la misma nota se lee que si Francia piensa "que hay que aumentar la oferta de alimentos, no va a ser por este camino por el cual se va a lograr". Según la misma fuente, señaló que Argentina "viene haciendo un fuerte aporte, sobre todo en África, en lo que es transferencia tecnológica y para que lleguen las técnicas de producción de alimentos a otros países".

Agreguemos, que además de los temas de agenda del G20, uno de las motivaciones de Amado Boudou en París, pasa por avanzar en las negociaciones con el Club de París, una deuda externa de la Argentina que se mantiene impaga y que puede terminar acrecentando obligaciones a cubrir en el corto plazo con el presupuesto público por 7.500 a 9.000 millones de dólares. Vale mencionar que existe un espacio nacional conformado por legisladores, personalidades y movimientos sociales que demandan considerar a esa deuda como odiosa, por haber sido contraída mayoritariamente en tiempos de la dictadura.

Está claro que la presencia argentina en el debate del G20, del mismo que la de Brasil y otros países “emergentes” están asociados a la disputa por un lugar en la división social “capitalista” del trabajo. Hay que interrogarse si ello supone solución a las demandas sociales más extendida, por trabajo y salario, y más aún por un modelo productivo y de desarrollo de carácter alternativo al hegemónico actual.

Los franceses en la presidencia del G20 son los principales impulsores de regulaciones restrictivas al precio de las materias primas y al establecimiento de estrictos indicadores económicos, al tiempo que asignan primacía al fortalecimiento del FMI como ordenador del sistema financiero mundial. China, Brasil o Argentina defienden su posición de países superavitarios del comercio mundial, con importantes reservas. Es más, contrario a esa orientación, Argentina desarrolla en la actualidad una política económica de restricción a las importaciones, exceptuando a las provenientes de Brasil y Uruguay, privilegiando las relaciones con los vecinos del Mercosur, pero intentando mantener mayores exportaciones que importaciones, más allá del necesario debate escamoteado sobre qué tipo de productos son los que determinan el comercio internacional de la Argentina, tanto importaciones como exportaciones. China se resiste a la revaluación de su moneda, el yuan, y es conocida la política brasileña de fuerte asistencia estatal en defensa de sus empresas industriales.

Pero no solo alimentos o cuestiones monetarias explican las contradicciones de estos países con los poderosos del mundo. China que ocupa un lugar estratégico en el manejo de los “minerales raros” no atiende las demandas contra su política económica. En un mensaje reciente de Fidel Castro a los intelectuales, dado en la Feria internacional del Libro de La Habana difundido el 15 de febrero del 2011 por la TV cubana y que puede verse en youtube, el Jefe de la revolución cubana destaca el vínculo estrecho entre el cambio climático y el precio de las materias primas. (10)

Por su parte, Leonardo Boff nos desafía a pensar que “El futuro se juega entre quienes están comprometidos con la era tecnozoica con los riesgos que encierra y quienes, asumiendo la ecozoica, luchan para mantener los ritmos de la Tierra, producen y consumen dentro de sus límites y ponen su interés principal en perpetuarse y en el bienestar humano y de la comunidad terrestre”. (11)

En una carta a la presidenta argentina se reflexiona sobre el país “devastado” y de la responsabilidad de “nuestros gobernantes desde hace décadas, desde los milicos y antes de los milicos y después de los milicos, que es lo grave.” Tanto como el hecho de “congelar nuevamente la Ley de Glaciares, para muchos de nosotros es inexplicable ese entusiasmo por la minería a cielo abierto, que es la próxima catástrofe de la Argentina.” Concluye destacando que “El territorio argentino está siendo arrasado, Señora. Lo recorro año a año; veo el deterioro. Cambia nuestra geografía, peligran las aguas, los bosques, ahora las montañas. La minería a cielo abierto es un crimen y en muchos países está prohibida. Igual que la soja transgénica.” (12)

Las transnacionales van detrás de los recursos naturales y los bienes comunes, la tierra, el agua, y cuentan con la solidaridad de sus Estados de origen para sus demandas, y por eso buscan restricciones al precio de las materias primas. La sola mención de tratamiento del tema indujo una baja en las cotizaciones de la soja, del trigo y el maíz, entre otros productos agrícolas. Ni Argentina ni Brasil están dispuestos a resignar el precio de mercado de los bienes que producen. Es un debate que coloca en el centro de la discusión la crisis alimentaria, que de un lado tiene el aumento de la producción de alimentos y del otro el mantenimiento y agravamiento del hambre de millones de personas.

La crisis alimentaria

La explicación debe encontrarse en el modo de producción actual, donde las transnacionales de la alimentación y la biogenética se encuentran al mando de un ciclo productivo global que subordina el conjunto de la producción mundial, favoreciendo cierto consumo, despoblando el campo, y condenando al hambre a millones de personas. Basta pensar en la extensión sojera en nuestro país y en los países del Mercosur para verificar la hipótesis.

Los movimientos sociales agrarios articulados en la red mundial “vía campesina” (13) demandan un nuevo modelo productivo agrícola sustentado en la agricultura familiar para que las comunidades aseguren su sustento y solo exporten el excedente.

Nuestros países están entre mantener el modelo definido por las transnacionales y las nuevas presiones del capitalismo desarrollado motorizadas desde el G20, o definir otro rumbo productivo, lo que supone otro modelo de desarrollo para otro país y para otro mundo, consigna que define sintéticamente el programa del Foro Social Mundial.

Siguiendo el razonamiento de “vía campesina” (14), la explicación de la contradicción entre el aumento de la producción agraria y el hambre, está en el control “oligopólico que unas pocas empresas tienen del comercio agrícola mundial, de los principales productos, como: soya, maíz, arroz, trigo, leche y carnes; pues ellas imponen un precio, independientemente del costo real de producción”. A ello adicionan el impacto de la “especulación” con la compra de títulos, por ejemplo, sobre “las próximas siete cosechas de soya del mundo” y la inversión de bancos “en mercancías agrícolas, para protegerse de la crisis general”. Agregan que “La producción agrícola de agrocombustibles”, sustentados en precios del petróleo en alza, “termina empujando la tasa medía de ganancia en la agricultura”.

La combinación del monopolio de las transnacionales de la alimentación y la biogenética, con la especulación y la utilización de alimentos para la producción de energía y consumo de animales, eleva el costo de la producción remanente para consumo humano. El modelo de consumo derivado del modo de producir agricultura y ganadería en este comienzo del Siglo XXI está contribuyendo a sustentar una revolución agrícola al tiempo que incrementa la insatisfacción proteica de millones de personas en el mundo agravado el cuadro de desigualdad que hoy reconocen todos los estudios sobre el tema.

Convengamos que la institucionalidad global (OMC y otros) y las legislaciones nacionales se han ido adecuando para favorecer este modelo productivo. No puede pensarse en la extensión de la capacidad de producción y exportación de soja en Argentina (15), por ejemplo, al margen de las reformas neoliberales de los 80´ y los 90´, especialmente con la autorización para la producción transgénica en la segunda mitad de la década pasada. La pelea por las patentes en el plano internacional explica el interés de la dominación transnacional en la innovación a todo nivel. Existe una dialéctica virtuosa entre los cambios jurídicos impulsados por las políticas hegemónicas de cuño neoliberal de los 90´, aplicadas en los países del cono sur de América, con la expansión de la frontera agrícola del ciclo de la soja. Es al mismo tiempo una dialéctica viciosa que afecta otros desarrollos productivos, como los de la carne, induciendo el modelo de los feedlot (engorde intensivo), la exportación vinculada al ascenso de los precios de los mejore cortes, con los consiguientes encarecimientos de los precios y restricciones al consumo de carne de sectores de menores recursos.

La consecuencia de este proceso según Bruneto y Stedile es que “En las últimas dos décadas con el proceso de internacionalización del capital y de las empresas capitalistas, los precios de los alimentos se internacionalizaron. Esto determina que los parámetros de producción y de los precios no son más el costo real de producción de alimentos en cada país, sino que se establece un precio medio mundial, controlado por las empresas, que excluye completamente otras formas de producción, locales, campesinas, etc.” Concluyen señalando que “la lucha por la soberanía alimentaria que los movimientos de la Vía Campesina en todo el mundo adoptaron como prioridad es más que correcta, es necesaria y urgente”. (16)

Necesidad de cambios estructurales

El problema es que no puede escindirse la crisis contemporánea de la integralidad de funcionamiento del sistema capitalista, y que las medidas que discute o anuncia el poder mundial, expresado por el G20 son funcionales a mantener y desarrollar el capitalismo en esta época.

El capitalismo empuja la liberalización y el crecimiento económico a costa de la sociedad, especialmente de sus trabajadores, y por eso se mantiene elevado el desempleo. No es efecto no querido, sino consecuencia directa de la forma que asume la explotación en nuestro tiempo. Ello supone la disminución absoluta y relativa del ingreso de los trabajadores promoviendo una mayor desigualdad. Algo que se pone de manifiesto con el avance del consumo suntuario favorecido por una gigantesca intervención de los Estados nacionales para promover el salvataje de empresas en crisis entre 2008 y 2010. Pero no solo a costa de la sociedad, sino también de la naturaleza, expresado entre otras cuestiones en el efecto invernadero por la emanación recurrente de gases tóxicos derivados del modo concreto de producción.

El fracaso del G20, no solo en este encuentro de París, sino en todas sus cumbres anteriores es reflejo de la imposibilidad de resolver la crisis alimentaria, energética, ambiental, financiera y económica, sin resolver integralmente la cuestión, lo que impone una crítica profunda al orden capitalista y a la necesidad de pensar en otro orden social para satisfacer las necesidades de la población mundial.

Notas:

1) “Bienvenidos a la presidencia francesa del G20” Consultado el 19 de febrero de 2011 en: http://www.g20.org/index.aspx

2) “El G20 ve el precio de materias primas y la deuda como lo mayores riesgos”. Miércoles, 16 de Febrero de 2011. Consultado el 19 de febrero de 2011 en Latindad, Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos: http://www.latindadd.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1371:el-g20-ve-el-precio-de-materias-primas-y-la-deuda-como-lo-mayores-riesgos&catid=38:noticias&Itemid=114

3) Héctor Huergo. “La nueva arremetida de los precios”, Clarín, suplemento rural del sábado 19 de febrero de 2011, página 3. El autor sostiene que “Hay un denominador común en la crisis política que agita a los países del norte de África y Medio Oriente. Es el alto precio de los alimentos, en especial del trigo. Ya había habido agitación social en Egipto en el 2008, cuando se dispararon los precios de los granos.”

4) “Primera reunión del G20 en París bajo presidencia francesa”. En rfi, publicado el viernes 18 de febrero de 2011 y consultado el 19 de febrero de 2011, en: http://www.espanol.rfi.fr/economia/20110218-primera-reunion-del-g20-en-paris-bajo-presidencia-francesa

5) Eric Toussaint. “Crisis Global. Del Norte al Sur del planeta: la deuda en todos sus estados”. Versión provista por el autor de la conferencia dictada en Ecuador, en la sede del Banco Central, el 27 de enero del 2011.

6) http://www.bea.gov/

7) “El Banco Mundial prevé una desaceleración del PIB mundial en 2011. Alerta de la amenaza para el crecimiento de los problemas del sector financiero en algunos países de ingreso alto”. En Finanzas.com del 13 de enero del 2011, consultado el 19 de febrero del 2011 en: http://www.finanzas.com/noticias/economia/2011-01-13/411362_banco-mundial-preve-desaceleracion-mundial.html

8) Ib. La previsión para el 2011 es 3,3% del PBI mundial contra un 3,9% del 2010. “…el organismo estima un mayor crecimiento de los países en desarrollo -al 7% en 2010, 6% en 2011 y 6,1% en 2012-, superando así a los países de ingreso alto, que se proyecta llegarán a niveles del 2,8% en 2010, 2,4% en 2011 y 2,7% en 2012. Así, el Banco Mundial considera que la economía mundial se desplaza desde una fase de repunte posterior a la crisis hacia un crecimiento lento…”

9) Argentina se opondrá en el G-20 a regular los precios de las materias primas. Diario Clarín, Suplemento económico IEco del 17 de febrero de 2011, consultado el 19 de febrero de 2011 en: http://www.ieco.clarin.com/economia/Argentina-G-20-regular-precios-materias_0_214500016.html

10) http://www.youtube.com/watch?v=hWcasFrlkxI

11) Leonardo Boff. El difícil paso del tecnozoico al ecozoico. Difundido por el Servicio Informativo "Alai-amlatina" el 18 de febrero del 2011. Tecnozoico alude a un tiempo de utilización de la ciencia y la técnica para explotar recursos naturales en beneficio de unos pocos y ecozoico, relativo a mantener la vitalidad y equilibrio de la tierra.

12) Mempo Giardinelli. Sobre mentiras y naturaleza. Carta abierta a la presidenta. En Página 12, del 15 de febrero de 2011, consultado el 20 de febrero de 2011 en: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-162379-2011-02-15.html

13) http://www.viacampesina.org/sp/

14) Egidio Bruneto y Joao Pedro Stedile. Militantes del MST y de la Vía Campesina. Las causas del aumento de precios y de la crisis alimentaria en el mundo (Traducción Minga Informativa de Movimientos Sociales). En: http://www.movimientos.org/show_text.php3?key=18963

15) Para 1993 la extensión sembrada de soja para las principales provincias productoras era de 5.300.000 has, ascendiendo a 10.200.000 has en 2001. Para el conjunto del país era de 14.500.000 en 2003-04 y 16.600 en 2007-08. Fuente INDEC, consultado el 19 de febrero de 2011, en: http://www.indec.mecon.ar/ Se estima un total de 20 millones de hectáreas para la cosecha actual.

16) Ib.

Julio C. Gambina es Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, UNR. Profesor invitado en posgrado en diversas Universidades de Argentina y el exterior. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.


Argenpress

domingo, 20 de febrero de 2011

Sidi bou Zid o el grito del pueblo árabe

Las revueltas populares que han sacudido Túnez y Egipto en las últimas semanas tuvieron su origen mediático en Sidi Bou Zid, una pequeña localidad del centro de Túnez : Mohamed Bouazizi, un joven en paro que recurrió a la venta ambulante como medio de subsistencia y cuyo carro de verduras fue confiscado por la policía, se inmoló mostrando a Túnez y al mundo entero la frustración de una juventud tunecina que veía cómo una tasa de desempleo del treinta por ciento ahogaba sus esperanzas profesionales, mientras que la concentración de la riqueza en manos del Presidente de la República y la familia de su esposa era cada vez mayor. Anteriormente, la muerte del joven bloguero Khaled Saïd a manos de la policía egipcia tras una brutal paliza, junto con la falsificación del informe policial de su muerte, provocó la creación del grupo “todos somos Khaled Saïd” en una de las principales redes sociales, grupo que fue creciendo y haciéndose cada vez más popular entre la juventud egipcia. Al mismo tiempo, el ejemplo de Mohamed Bouazizi fue seguido por ciudadanos del mismo perfil, jóvenes y licenciados, en Egipto (donde se produjeron hasta ocho inmolaciones), Argelia o Marruecos ; del mismo modo, los grupos en redes sociales como mecanismos de denuncia de la situación de la juventud árabe se fueron multiplicando, con intervenciones decisivas por parte del grupo Anonymous, atacando páginas webs de instituciones oficiales y llevando a cabo fuertes labores de concienciación en la red.

Resulta curioso que la respuesta de las autocracias árabes al grito de su juventud fue de represión y no de escucha, de prevención y no de reacción. Ejemplo brutal de este carácter preventivo de la respuesta es una imagen de un grupo de policías en la puerta del Parlamento egipcio (lugar donde se produjeron las inmolaciones) armados…con extintores. Esta imagen, simbólica como pocas, representa el poco grado de entendimiento de la realidad social árabe por parte de estos regímenes autocráticos que, aunque bajo formas en algunos casos de monarquías parlamentarias (Marruecos, Jordania o Arabia Saudí) y en otros casos de Repúblicas (Túnez, Siria o Egipto), comparten elementos comunes esenciales : marcos institucionales y jurídicos avanzados y bien estructurados (herencia – inglesa o francesa – de los modelos coloniales) pero con pequeñas particularidades (entre otras, modificaciones restrictivas a las leyes de partidos, a los códigos electorales y a las constituciones con el fin de limitar la creación de partidos, la concurrencia de candidatos a las elecciones o la independencia del poder judicial) que vician los sistemas formalmente democráticos en aras a perpetuar los regímenes en el poder y a limitar la participación y el pluralismo social y político, así como a asegurar el control económico por parte de familias o grupos allegados al poder (la familia Trabelsi en Túnez, el Ejército en Argelia) ; represión brutal de las libertades de expresión y de asociación y asfixia de ciertas profesiones clave en el ejercicio y defensa de dichas libertades (en particular a los periodistas y abogados ; en el caso de Túnez se calcula que había, en el momento de la caída del régimen, unos mil quinientos presos políticos), lo cual tiene como consecuencia directa la ausencia casi absoluta no sólo de partidos políticos reales de oposición sino también de una sociedad civil articulada que ejerza su rol de expresión y defensa de los intereses del ciudadano ; control, limitación y censura de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías de información (este factor era visto como una gran amenaza para la solidez de los sistemas en el poder, miedo que se ha demostrado fundado con el rol tan clave que han jugado las redes sociales en la organización vertiginosa e universal de las revueltas), lo cual ha situado a algunos países árabes a la cabeza, por ejemplo, de los países con mayor censura en Internet; e instauración de la “cultura del miedo” a través de una red de servicios secretos directos o indirectos (a través de colaboradores formales o informales) como punto de partida y brazo ejecutor de sistemas represores e intimidatorios.

El panorama descrito arriba se ha perpetuado durante décadas en la práctica totalidad de los países árabes (a excepción del Líbano y de Palestina, donde la gran complejidad e inestabilidad geopolítica ha permitido ejercicios de pluralismo y la instauración de modelos participativos – en cualquier caso, mucho más participativos que en cualquiera de sus vecinos), gracias en gran medida a un status quo del cual tanto Europa como Estados Unidos han sido grandes valedores; la real politik ha primado sobre cualquier otro tipo de consideración geopolítica; así, el hecho de que los regímenes autocráticos aseguraran una estabilidad política en sus países, realizaran un control de los movimientos islamistas, proveyeran un mercado donde se faciliten las inversiones europeas (en Túnez, país de unos diez millones de habitantes, existen unas tres mil quinientas empresas italianas y francesas) y ejercieran un control de los flujos migratorios del África subsahariana hacia Europa, era considerado como razón suficiente para no inmiscuirse en los asuntos de Estado de nuestros vecinos del sur. La violación los derechos y libertades fundamentales, sistemática en la práctica totalidad de los países árabes, no se ha considerado ni se considera una prioridad por parte de la comunidad internacional (basta seguir las negociaciones de la UE con los países del sur del mediterráneo para ver que los aspectos económicos son el auténtico factor decisivo en las negociaciones y que los aspectos relativos al buen gobierno y derechos humanos ocupan un rol secundario). Y todo ello porque, en el fondo, se considera que estos pueblos no son merecedores de un sistema plural y participativo, ya que, según los argumentos esgrimidos por los autócratas árabes y creídos a pies juntillas por dicha comunidad, la única alternativa a la mano de hierro, a la represión como sistema, serían repúblicas islamistas, radicalizadas y extremadamente peligrosas para nuestros intereses. Y las autocracias constituyen, claro, un sistema de protección ante este peligro.

Pues bien, el estatus quo, la real politik, no ha funcionado. El pueblo árabe ha dicho basta. Todo empezó con las inmolaciones arriba mencionadas y con la acción a través de las redes sociales, y continuó con una movilización en la calle sin precedentes en la historia reciente, y en determinados aspectos en toda la historia mundial. Una movilización generalizada a todos los estratos de la sociedad, a todas las franjas de edad, a todas las religiones ; una movilización que está dispuesta a sacrificar vidas como parte de un proceso de conquista de libertades ; una movilización vertiginosa, que está acabando con regímenes de más de veinte años en apenas unos días ; y una movilización ante todo espontánea, no liderada, no organizada, no provocada, una movilización del pueblo. El pueblo árabe ya no está dispuesto a permanecer callado, a no participar, a dejar sus asuntos en manos de unos pocos, a ser dirigido por entidades ajenas, abstractas ; quiere participar, y quiere pluralidad. Y ya que la comunidad internacional no ha escuchado este grito durante todos estos años, ha decidido hablar por él mismo, ha liderado su propia revolución. Y ahora sí, la comunidad internacional se presta a apoyar los nuevos sistemas surgidos de estos movimientos populares, pero no por una creencia incondicional en los derechos y libertades universales de los pueblos, sino por meras razones de oportunismo político, con el fin de vigilar muy de cerca todos y cada uno de los movimientos que se realicen a nivel político para así garantizar la estabilidad que tanto nos obsesiona. En cualquier caso, deberíamos dar un paso atrás, mirar las cosas con perspectiva, y empezar a pensar que los regímenes plurales y participativos no están hechos sólo para la élite de unos pocos elegidos, sólo para nosotros. Nuestros hermanos del sur están demostrando, han demostrado, que merecen tanto o más que occidente poder hablar, gritar y, sobre todo, ser escuchados.

(*) Juan E. Nicolás es Licenciado en Derecho y Master en Derecho Internacional

Consultor especializado en Buen Gobierno.

lunes, 14 de febrero de 2011

La revolución de Islandia

Ahora que el pueblo egipcio ha triunfado, o al menos lo parece, es buen momento para hablar de otra revolución mucho más desconocida: la de Islandia, ese país que el FMI de Rato ponía como ejemplo a seguir y que acabó completamente quebrado, hundido por los escombros de una banca cancerígena que convirtió la isla en un inmenso hedge fund y dejó una deuda equivalente a todo el PIB de ocho años y seis meses.

La solución islandesa a esa condena pronto se apartó de la ortodoxia. La Fiscalía abrió una investigación penal contra los banqueros responsables del colapso; algunos han huido del país y están en busca y captura por la Interpol. En 2009, el gobierno tuvo que dimitir en bloque, acorralado por las protestas ciudadanas; fue el primero y casi el único en caer por la crisis (si excluimos a Túnez y Egipto). Después los islandeses forzaron un referéndum para bloquear el pago de la deuda de la banca y lo lograron: ganó el no con más del 90% de los votos. Y hace un par de meses, Islandia arrancó una ambiciosa reforma constitucional que, por primera vez en la historia del mundo, será fruto de un proceso de democracia directa, al margen de los partidos. La Asamblea Constituyente está formada por 31 ciudadanos corrientes, elegidos en las urnas entre 523 candidaturas que sólo necesitaban 30 firmas para poder presentarse.

Hoy Islandia está creciendo. El año que viene, su presupuesto público estará en superávit; su situación económica es bastante mejor que la de otros países igualmente desarbolados, como Grecia o Irlanda. ¿El secreto? Algo revolucionario, aunque se suponía que era una de las reglas ensenciales del capitalismo: Islandia se negó a socializar las pérdidas y dejó que la banca irresponsable simplemente quebrase.

Ignacio Escolar. Público

domingo, 13 de febrero de 2011

FSM: Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales

FSM: Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales
Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos el aporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana. Juntos, los pueblos de todos los continentes, libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política. La descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.

Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una real democracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación.

Reafirmamos con fuerza nuestro apoyo a los pueblos de Costa de Marfil, de África y de todo el mundo en su lucha por una democracia soberana y participativa. Defendemos el derecho a la autodeterminación y el derecho colectivo de todos los pueblos del mundo.

En el proceso del FSM, la Asamblea de Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación.

En Dakar celebramos los 10 años del primer FSM, realizado en 2001 en Porto Alegre, Brasil. En este periodo hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la Madre Tierra.

En estos 10 años vimos también la eclosión de una crisis sistémica, expresada en la crisis alimentaria, ambiental, financiera y económica, que resultó en el aumento de las migraciones y desplazamientos forzados, de la explotación, del endeudamiento, y de las desigualdades sociales.

Denunciamos el rol de los agentes del sistema (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales etc.), que, en búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros su política intervencionista a través de guerras, ocupaciones militares, supuestas misiones de ayuda humanitaria, creación de bases militares, saqueos de los recursos naturales, la explotación de los pueblos, y manipulación ideológica. Denunciamos también la cooptación que estos agentes ejercen a través de financiamentos de sectores sociales de su interés y sus prácticas asistencialistas que generan dependencia.

El capitalismo destruye la vida cotidiana de la gente. Pero a cada día nacen múltiples luchas por la justicia social, para eliminar los efectos que dejó el colonialismo y para que todos y todas tengamos una digna calidad de vida. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida a la crisis dentro del sistema capitalista!

Reafirmando la necesidad de construir una estrategia común de lucha contra el capitalismo, nosotros, movimientos sociales:

Luchamos contra las trasnacionales porque sostienen el sistema capitalista, privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales. Las transnacionales promueven las guerras a través de la contratación de empresas militares privadas y mercenarios, y de la producción de armamentos, reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.

Exigimos la soberanía de los pueblos en la definición de nuestro modo de vida. Exigimos políticas que protejan las producciones locales que dignifiquen las prácticas en el campo y conserven los valores ancestrales de la vida. Denunciamos los tratados neoliberales de libre comercio y exigimos la libre circulación de seres humanos.

Seguimos movilizándonos por la cancelación incondicional de la deuda pública de todos los países del Sur. Denunciamos igualmente, en los países del Norte, la utilización de la deuda pública para imponer a los pueblos políticas injustas y antisociales.

Movilicémonos masivamente durante las reuniones del G8 y G20 para decir no a las políticas que nos tratan como mercancías!

Luchamos por la justicia climática y la soberanía alimentaria. El calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos el “capitalismo verde” y rechazamos las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.

Defendemos la soberanía alimentaria y el acuerdo alcanzado en la Cumbre de los Pueblos Contra el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, donde verdaderas alternativas a la crisis climática han sido construidas con movimientos y organizaciones sociales y populares de todo el mundo.

Movilicémonos todas y todos, especialmente el continente africano, durante la COP-17 en Durban, Sudáfrica, y la Río +20, en 2012, para reafirmar los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra y frenar el ilegítimo acuerdo de Cancún.

Defendemos la agricultura campesina que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.

Luchamos contra la violencia hacia la mujer que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños.

Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Movilicémonos todos y todas, unidos, en todas las partes del mundo contra la violencia hacia la mujer.

Luchamos por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Las potencias imperialistas utilizan las bases militares para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales, y promover iniciativas antidemocráticas como hicieron con el golpe de Estado en Honduras y con la ocupación militar en Haiti. Promueven guerras y conflictos como hacen en Afganistán, Iraq, la República Democrática del Congo y en varios otros paises.

Intensifiquemos la lucha contra la represión de los pueblos y la criminalización de la protesta y fortalezcamos herramientas de solidaridad entre los pueblos como el movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones hacia Israel. Nuestra lucha se dirige también contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.

Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas, en la que no podremos avanzar sin democratizar la comunicación. Afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos y con la participación fundamental de los jóvenes, las mujeres, campesinos y pueblos originarios.

La asamblea de movimientos sociales convoca a fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar dos acciones de movilización, coordinadas a nivel mundial, para contribuir a la emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos y para reforzar la lucha contra el capitalismo.

Inspirados en las luchas del pueblo de Túnez y Egipto, llamamos a que el 20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del pueblo árabe y africano que en sus conquistas contribuyen a las luchas de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaoui, las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en América Latina.

Convocamos igualmente a un día de acción global contra el capitalismo el 12 de octubre donde, de todas las maneras posibles, rechazaremos ese sistema que destruye todo a su paso.

Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!

Nosotras y nosotros venceremos!!!

FSM Dakar (Senegal) – 10 de febrero de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

Túnez, Egipto, Marruecos... Esas "dictaduras amigas"

¿Una dictadura en Túnez? ¿En Egipto una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra «dictadura» aplicada al Túnez de Ben Alí y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido de preguntarse si han entendido o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas en que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? ¿La horrible palabra “dictadura” no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní? ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia? He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato (1), que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el asunto, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación con los débiles y la gente aislada. ¿Acaso Nicolás Sarkozy no ha tenido el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que hay que reconocer que no habíamos apreciado en su justa medida”, con respecto al sistema mafioso del clan Ben Alí-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…” En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) (2). A pesar de las estancias regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo… Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos como apestados al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios… Democracia ruinosa..

En realidad esos regímenes autoritarios han sido (y siguen siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas, despreciando sus propios valores, con el pretexto de que constituyen baluartes contra el islamismo radical (3). El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la Guerra Fría, para apoyar dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América Latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder.

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos, es decir, como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin exclusiones.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan en sus aspiraciones políticas al resto de las ilustradas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por Internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos ya no están marcados por los viejos antagonismos como antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de Internet las que animan estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo al autoritarismo va de la mano con el rechazo a la corrupción (4)”.

Especialmente gracias a las redes sociales digitales, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar el poder en tiempo récord. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes dentro de ellos. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para conseguir el triunfo de la revolución. Se trata de un momento frágil y sin duda las potencias ya estarán trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que cambie nada” según el viejo adagio de El Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata a un pueblo, otorgándole la libertad”(5). En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica su mantenimiento. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los demás pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias –las más viejas del mundo- estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto más que “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes, que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudí, en Sudán y también en Marruecos.

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) siempre lo decide el soberano, que designa según su voluntad a los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando la mayoría de las riquezas (6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llega a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Alí, y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio. Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el amordazamiento de la prensa es permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Alí, esta “dictadura amiga” se beneficia de la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos (7), los cuales minimizan las señales del comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat (8). Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en orden público del Ministerio francés del Interior (9).

Aunque las autoridades desmienten las dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedir cuentas a todos aquéllos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”.

Notas

(1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher "La société tunisienne privée de parole" y de Ignacio Ramonet "Main de fer en Tunisie", Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente.

(2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez.

(3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo más oscurantista y más expansionista.

(4) http://www.medelu.org/spip.php?article711

(5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843.

(6) Leer Ignacio Ramonet, "La poudrière Maroc", Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php?article111

(7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas”

[8] El País, 30 de enero de 2011- http://www.elpais.com/../Manifestaciones/Tanger/Rabat

[9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, "Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise", Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret...188096

Ignacio Ramonet


Fuente :http://www.medelu.org/spip.php?article713

miércoles, 2 de febrero de 2011

Foro Social Mundial: 10 años después

Diez años después de su primera edición, el Foro Social Mundial (FSM) vuelve África, en un escenario mundial muy diferente al de 2001. En ese entonces la hegemonía del modelo neoliberal aún era grande, la economía mundial no había entrado en crisis y, principalmente, América Latina aún estaba dominada por gobiernos neoliberales, con excepción de Venezuela y Cuba.

Transcurrida una década, el mundo cambió. La crisis económica, nacida en el centro del capitalismo, llevó a las mayores potencias a la estagnación, de la cual aún no consiguen salir, mientras los países del Sur del mundo, que privilegian la integración regional y no los TLCs con Estados Unidos, ya la superaron y volvieron a crecer. El modelo neoliberal perdió legitimidad, aunque siga dominante, incluso con afirmaciones en contrario y con adecuaciones.

A pesar de todo eso, por debilidad de las alternativas a la izquierda, el mundo se volvió todavía más conservador de lo que era hace una década. Incluso la victoria de Obama y el fin del desprestigiado Bush, no alteraron esa tendencia. La Europa de Merkel, Berlusconi, Sarkozy, Cameron, de las agudas crisis con los respectivos paquetes del FMI en Portugal, Grecia, Irlanda, Portugal, viró aún más a la derecha.

La gran excepción es América Latina, no por casualidad el continente donde se originó el FSM. En estos diez años, a la par que se llevaban a cabo los FSMs, el continente fue eligiendo, uno atrás del otro, presidentes comprometidos con la construcción de modelos alternativos al neoliberalismo al que derrotaban en las urnas. Nunca el continente tuvo tantos gobiernos afines entre sí y en la línea pos neoliberal que prioriza los procesos de integración regional en lugar de los TLCs con Estados Unidos y las políticas sociales en lugar de los ajustes fiscales.

En el FSM anterior, en Belén, la presencia más significativa fue la de 5 presidentes, todos latino-americanos, afirmando su compromiso con la construcción de un otro posible. Todos al margen de la política tradicional: un arzobispo relacionado con el movimiento campesino paraguayo, un dirigente indígena boliviano, un intelectual del pensamiento crítico ecuatoriano, un líder militar nacionalista venezolano, un líder sindical brasileño.

Los cinco representan un movimiento más amplio –que incluye también a Argentina, a Uruguay, El Salvador– que construye los únicos procesos de integración -Mercosur, Unasur, Consejo Suramericano de Defensa, Banco del Sur, Alba, Unión de los Pueblos Latinoamericanos– que determinó que esos países hayan avanzado significativamente en su recuperación económica, en la disminución de las desigualdades sociales, en la extensión de los derechos sociales a toda su población, en la afirmación de políticas externas soberanas. América Latina se convirtió en la única región del mundo en la que los gobiernos se identifican con el FSM y avanzan en la superación del neoliberalismo.

Las propuestas del FSM conquistaron espacios en esta década, entre ellas tal vez ninguna como el software libre, instrumento del derecho universal a la comunicación. Algunos gobiernos adoptaron modalidades de regulación sobre la libre circulación del capital financiero. La recuperación de los recursos naturales privatizados –entre ellos el agua– fue llevada a cabo por gobiernos latinoamericanos. La idea de que lo esencial no tiene precio, generalizando derechos para todos, ha sido igualmente llevada a la práctica por gobiernos pos neoliberales en América Latina.

Sin embargo, lamentablemente, la crisis económica general no fue capitalizada por alternativas progresistas en otras regiones, especialmente en Europa. En otros temas del FSM tampoco se pudo avanzar por falta de fuerzas políticas, con arraigo popular y capacidad de liderazgo, que pudieran transformarlos en políticas concretas.

Donde eso fue posible, donde se dieron avances reales en la construcción del otro mundo posible, fue cuando la fuerza social –de masas– e ideológica –de propuestas– logró transformarse en fuerza política concreta, disputar el poder del Estado y, a partir de ahí, conquistar gobiernos para superar el neoliberalismo. En distintos grados, eso se está dando en Bolivia, en Brasil, en Argentina, en Venezuela, en Uruguay, en Ecuador. Porque medidas para superar el neoliberalismo constituyen la recuperación de la capacidad del Estado para inducir el crecimiento económico, para garantizar y extender derechos sociales, para defender la soberanía nacional, para regular la circulación del capital financiero, entre otras.

Por eso, el otro mundo posible, que tiene necesariamente que trascender de la esfera social hacia la política, encuentra en los gobiernos pos neoliberales de América Latina sus puntos más avanzados. Mientras que fuerzas que permanecen auto-recluidas en la resistencia social, se debilitaron, perdieron trascendencia e incluso desaparecieron, al no poder poner en ejecución formas concretas de superación del neoliberalismo.

El FSM de Senegal se da en ese marco político general. En el anterior, hace dos años, predominó una cierta euforia ingenua y espontaneista, de que el neoliberalismo –e incluso el capitalismo– estarían llegando a su final. Estos dos años reforzaron el argumento de que, sin construcción de fuerzas políticas capaces de dirigir procesos concretos, que pasan por los Estados –los existentes o los refundados-, no habrá avances o puede incluso haber retrocesos.

El otro mundo posible está siendo construido concretamente en la América Latina, mediante diferentes modalidades de gobiernos pos neoliberales, que deben constituirse en la referencia más rica –en sus realizaciones, potencialidades y también en sus conflictos– para avanzar en los ideales que el FSM representó hace 10 años. Sin embargo, si no supera él mismo los límites que se autoimpuso, amenaza seguir girando en falso, disociado de los procesos realmente existentes de construcción del otro mundo posible.

Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es profesor de la Universidad de São Paulo y dirige el Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado del Río de Janeiro.

Fuente: http://www.alainet.org/active/43863